lunes, marzo 27, 2006

Siempre fui muy superior a los demás... superior a casi todos.

Seguramente debe ser un signo de mi linaje divino. Según dicen se remonta a la antigua Sumeria donde un antepasado mío sin quererlo ayudó a un antiguo Dios que en estos momentos no esta ejerciendo, y aclaro que fue "sin querer" porque esta divinidad al querer cruzar un camino lleno de barro no vió que mi pariente a las corridas escapando de una situación embarazosa (en la que la embarazosa o más bien dicho embarazada tenía marido) tropezó cayendo de boca en el barro a sus pies y el sempiterno agradecido caminó por su espalda dejándole el don de la inmortalidad junto con una hernia de disco.

Mis antepasados desparramaron desde el Cáucaso hasta Egipto, y desde Tracia a la península Arábiga en la antigüedad. Casualmente en el Alto Nilo fueron pioneros en la construcción de fabulosas estructuras que ellos llamaban "Cubos" y eran similares a las pirámides pero de lados cuadrados; desafortunadamente no tuvieron éxito con la moda arquitectónica de ese tiempo.

Muchos cruzaron el desierto del Sinaí pero no se quedaron en la tierra prometida básicamente por deudas y se instalaron en un tranquilo lugar al norte de Anatolia. Mejoraron de situación económica divulgando información que ayudaba a sus antiguos enemigos a conquistar a sus "ahora antiguos amigos". Aunque la prosperidad que habían alcanzado fue como un sueño que terminó la noche que los Danaos de hermosas grebas dejaron un caballo de madera en su amurallada ciudad.

Pero algunos de esos distantes familiares se dieron cuenta que ardía Troya y haciéndose los giles se pusieron a quemar, a matar y a violar como si fueran invasores lo que les dio la posibilidad de salvar sus vidas (no así sus posesiones) volviendo a Grecia como héroes se instalaron en la tranquila Atenas en la que no sólo padecieron hambre sino que también se comieron unos ataques Persas los unos y más adelante algunas pestes los otros.
El afán de venganza en mi sangre es vital como el agua... así que a la primera oportunidad de ir a pelear a los Persas en su cancha se anotaron. Aunque la caminata no era su fuerte siguieron a un tal "Alejandro" por cielo y tierra. Después de unos encontronazos se dieron cuenta que ya estaban podridos de pelear pero se dieron cuenta medio tarde porque en ese momento el General Alejandro se moría. Y se instalaron en una apacible zona cerca del Río Jordán... la zona fue apacible hasta que apareció una rama del judaísmo (quizás peronistas de izquierda, tal vez comunistas apostólicos) encabezados por un joven que no recuerdo su nombre. Esto detonó toda la situación... a saber: los Judíos tradicionales no lo podían ni ver, a los Romanos se le quemaban los papeles y mis parientes al recordar el ocaso de Troya (y el de Atenas y el de Persépolis entre otros) se mandaron a mudar. Tiempo después se enteraron que al muchacho galileo lo habían clavado... pero nunca supieron en cuanta guita.
Buscaron una ciudad grande y con comodidades y su sueño se hizo realidad en Roma. Había joda, timba, guerra y todo lo que esto apareja. Pero no vislumbraron que esta metrópolis se estaba cayendo... la piedad y la moral la estaban hiriendo de muerte, pero afortunadamente eso tardó y se degeneraron tanto que en esa época en mi árbol genealógico no se distinguen hombre de mujeres y mascotas.