
De 2 a 4 un freak.
La explicación a ese título tan abstracto tiene sentido aunque no lo parezca y es que desde los dos a los cuatro años fui un freak... UN FENÓMENO... un
monstruo o bicho raro, quizas lo sigo siendo, pero en aquella época vivíamos con mi familia de fenómenos en una caravana cuasi-gitana de fenómenos y rarezas
humanas. Pero para mi fue un poco más difícil que para el resto de mi grupo familiar.
- Mi padre no tuvo ningun problema, él era un ABOGADO HONESTO, y estos no solamente son escasos sino que puede que estén extintos.
- Mi hermano era un reverendo freak, él reconocía en público que "le gustaba leer" y que además leía muy a menudo, algo sumamente extraño que la gente miraba con asombro.
- Mi madre... ella era muy especial. Increiblemente y para deslumbrar a todos es una madre que cocina horrible, al revés de todas las madres que conozco. Todavía fue sorprendente en mi adolescencia que cualquier novia que conseguía cocinaba mejor que mamá.
Tuve que esforzarme para conseguir mi lado extraño, porque para ser un fenómeno no cuenta lo que uno quiere... "se es" ó "se hace"... por ejemplo:
se es = "tiene seis dedos en cada mano"
se hace = "come serpientes venenosas vivas con salsa golf"
Y en mi no encontraba nada de eso... yo sólo quería ir a caballo de aldea en aldea, espada en mano y robar hombres, violar niños y matar mujeres y ganado.
Eso no se considera raro en el mundo de las cosas raras, entonces un otoño aguanté tres semanas sin bañarme encerrado en una bolsa de nylon con hojas y basura hasta que me crecieron en la nuca dos champignones, una amanita muscaria y un hongo que no pudimos determinar su nombre... desde ese día fui el niño hongo.
Pero todo se terminó cuando en aquel incendio en la caravana provocado por en "hombre que fumaba con el ano" (que vale decir que "había comido porotos ese mediodía" teniéndolo prohibido) causó una deflagración devastadora.
Fue el fin... "el hombre de tres brazos" perdió uno en el estallido y quedó bastante parecido a "la mujer barbuda", aunque con un poco menos de barba.
El que tenía el cuerpo todo tatuado quedó todo quemado, y cuando se curaron las heridas los tatuajes ya no se veían. El "hombre vampiro" vió tanta sangre al sostener el torniquete del "ex-hombre de tres brazos" que se asqueó de la sangre y no volvió a beberla. Y el responsable de todo este desmán, "el fumador", nunca pudo ser enconrado. Las malas lenguas dicen que algunas de sus piezas dentales fueron halladas a cientos de kilómetros del epicentro del cataclismo. Una semana después nos mudamos a una hermosa ciudad japonesa llamada "Hiroyima".
jueves, noviembre 17, 2005
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