lunes, noviembre 07, 2005

No fue simple afrontar la caída del Imperio Otomano pero mi fuero más íntimo me decía "sólo estás leyendo un libro de historia nabo!!!" entonces me dí cuenta que yo escondía todas mis virtudes detrás de una coraza de conocimientos inútiles y un revolver calibre 22 que le robé a una prostituta en una pelea. Esto me volcó al submundo del vino barato y desayunos con cinzano.



Ese es un primer plano de mi rodilla antes que me pusiera pantalones largos y no la viera nunca más.



A mediados de los '70 conseguí trabajo en una película checoslovaca que no tuvo éxito pero marcó mi vida porque volviendo a Argentina después del rodaje Uruguay le declara la guerra a la provincia de Entre Ríos y mata al General Perón en un atentado contra su motoneta. Días después muere Gardel en los bombardeos a Montevideo y aprovechando la anarquía reinante el "Club del Clan" y "Música en Libertad" fundan el movimiento Montonero; mientras que Julio Maharbiz y Gerardo Sofovich defienden la ya casi extinta democracia del país durante las dos horas y media posteriores al derrocamiento de Isabel Martinez de Cangallo por grupos Heavy Metal (de características satánicas)






En este retrato estoy con mi uniforme militar con el arma reglamentaria en ese entonces: un palo de escoba con una cuchara atada en el extremo.(la cuchara no se ve, pero deberan confiar en mi buena fe como narrador)
Nos habían dado ordenes de capturar a los montoneros y uruguayos vivos para los sacrificios al príncipe de las tinieblas, tengo recuerdos horribles de esos días... es vívido en mi el nauseabundo olor del pabellón que estaba junto a la barraca donde yo dormía, en ella en las noches hacían dulce de leche y a veces se les quemaba; se me revuelve el estómago de recordarlo.
El proceso de reorganización nacional se produjo con calma, pero debí retirarme del ejército cuando me encontraron besándome con un superior (del que no pienso por ahora dar el nombre) y comencé a buscar un nuevo oficio.


Me ofrecieron ser modelo con la condición de que me tiña el cabello de rubio. Lo hice y no me fue mal en los primeros meses del '80 cuando fui tapa de las revistas Claudia y Siete Días en varias ocasiones.

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